La Cocina Orgánica de Vega Layra

Blog de recetas y alimentación sana

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Con el confinamiento en casa y tanto tiempo libre, muchas veces dan ganas de comer mierdecillas dulces para apagar la ansiedad así que hoy traigo una receta golosa pero a la vez más sana que las chuches o dulces industriales. Evidentemente sigue siendo un dulce así que no es algo para abusar sino para apagar las ansias de chocolate, se prudente y come solo un poco cada día.



  • 1 tableta de chocolate para fundir sin azúcar añadido y mínimo del 70% de cacao
  • 1 taza de amaranto inflado
  • 1 taza de avena inflada *
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete
  • 1 puñado de nueces picadas ( o cualquier otro fruto seco)
  • 1 cucharada de la grasa de la leche de coco
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 chorrito de sirope de agave o miel ( esto se puede omitir, depende de si os gusta mucho el chocolate negro o si lo preferís más dulce)
* podéis usar los cereales inflados que más os gusten, solo 1 tipo o mezcla de varios.
Ponemos un bol al baño María con el chocolate en trozos, el aceite de coco y la mantequilla de cacahuete y la leche de coco, removemos hasta que todo esté derretido y bien mezclado. Lo apartamos del fuego y le añadimos el sirope y la esencia de vainilla, removemos para integrarlo bien. 

Después añadimos los ingredientes secos, los cereales y los frutos secos. La cantidad es un poco a ojo, la masa tiene que quedar espesita así que si es necesario se pueden añadir más cereales. Mezclamos bien para que quede todo integrado.

Forramos una bandeja o molde (para que queden tipo barritas tiene que ser una bandeja rectangular no muy grande) con papel film para que no se pegue la mezcla, la echamos encima, repartimos con una espátula para alisarla y a la nevera mínimo 30 minutos (cuanto más se deje enfriar más durito queda el chocolate). Se puede cortar en cuadraditos como hice yo o en forma de barrita. 
Si tenéis molde de bombones podéis poner ahí la mezcla y tener piezas más pequeñas.


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Teniendo tan poco tiempo entre estudios y trabajo, hay que aprovechar el tiempo de confinamiento por el coronavirus para hacer cosas pendientes y colgar alguna que otra recetilla en el blog. Siento no poder hacerlo más a menudo pero los estudios de Psicología me llenan todo el hueco libre.

No sabía muy bien como llamar a esta receta, y he optado por ponerle hamburguesas porque se pueden comer tal cual se ven en la foto como metidas en pan de hamburguesa en vez de una de carne. También si le damos forma de croqueta, podrían llamarse croquetas de coliflor y si le damos forma redonda albóndigas de coliflor. Cada uno que le dé la forma que quiera en base a como quiera comerlas. 
  • 1 coliflor pequeña
  • 1 huevo
  • sal,pimienta,ajo en polvo y curry al gusto
  • 1 puñado de queso rallado
  • 2 cucharadas de almidón de tapioca


 Lo primero de todo es quitar la base y las hojas a la coliflor y cortar los ramitos. La trituramos de manera que quede como cuando se quiere hacer el arroz de coliflor, como si fueran granitos de arroz, no al máximo para que no se haga una pasta (yo usé la thermomix y trituré a velocidad 5 unos 3 segundos). Después la metemos 2-3 minutos en el microondas para que se cocine un poco.

Le añadimos el queso y el huevo y mezclamos hasta que el queso se derrita el queso, lo salpimentamos y añadimos el ajo en polvo y el curry (podéis ponerle las especias que más os gusten) y por último le añadimos el almidón de tapioca para que la mezcla quede un poco más consistente. Se puede dejar reposar un poco para que el almidón absorba líquido.

Mientras reposa encendemos el horno a unos 200º.

Ponemos una hoja de papel de horno o de silicona en una bandeja y vamos poniendo porciones de la masa con la forma que queramos.  
Horneamos hasta que estén doraditas y cuando las pasemos al plato lo haremos metiendo por debajo la espumadera con cuidado por si están un poco pegadas no romperlas.

Yo las acompañe de una salsa elaborada con queso fresco batido, mostaza dijón y un poco de sirope de agave.

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Temporada de higos, que penaaaaa que dure tan poco con lo ricos que están 😢. Cuando tienes muchos, además, es un problema porque una vez recogidos maduran super rápido   y se pudren de un día para otro si te descuidas, así que para aprovechar los máximos posibles, aparte de comerlos tal cual hay que buscar otras opciones como por ejemplo hacer mermelada, algún postre o como en esta receta, una ensalada rica y colorida.
Las cantidades son para una ración que fue lo que me hice, ya sabéis que para más raciones simplemente es doblar cantidad por persona.

  • 2 puñados de mix de brotes de lechugas
  • 4 lonchas de jamón serrano sin nitritos, azúcar y demás💩💩
  • 1/2 pepino (yo le quito las semillas porque me repiten)
  • 2 ajos negros (muy sanos y como son dulces le va muy bien a esta ensalada)
  • 3 higos
Para la salsa podéis echar aceite y vinagre balsámico que le va muy bien, yo no lo suelo usar porque lleva azúcar, así que me hice una salsa de miel y mostaza. La miel también es un azúcar pero más sano y con más propiedades que el azúcar blanco que se usa en la industria alimentaria y aunque no se debe abusar de ella una cucharadita de vez en cuando no conlleva ningún problema. Mi salsa lleva:
  • 3 cucharadas de yogur natural de coco (no lácteo)
  • 1 cucharadita de mostaza de dijon
  • 1 cucharadita de miel
  • un poco de ajo en polvo
  • una pizca de sal del himalaya
  • 1 cucharadita de aceite de oliva
La preparación como cualquier ensalada no tiene misterio, cada uno puede poner las cosas a su gusto. Yo coloqué una cama  con el mix de brotes, corté las lochas de jamón a la mitad y las distribuí para que quedara homogéneo y bonito, el pepino va en trozos (también podrían ser rodajas). Corté en láminas los ajos negros para echarlos por encima y los higos en cuartos. 
La salsa simplemente es mezclar todos los ingredientes hasta que quede bien emulsionado. Si la miel está dura (la natural suele endurecerse), la calentamos unos segundos en el microondas para que quedé líquida, sino será más complicado mezclarla con el resto. Y ya solo queda echarla por encima de la ensalada y a disfrutarla.


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Sigo con mi alimentación del protocolo autoinmune con lo cual no podía hacer los chipirones rellenos como he echo siempre con pan y huevo cocido, así que improvisé sobre la marcha con lo que tenía en casa y que puedo comer. El resultado espectacular de rico sin llevar gluten, ni lácteos, todos los ingredientes son aptos para la fase estricta del protocolo.



  • 1 kilo de chipirones
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra o de coco virgen
  • 3 rodajas de jamón serrano sin azúcar, gluten ni aditivos (también se puede usar bacon sin aditivo ninguno)
  • 5 langostinos
  • 2 zanahoria
  • 1 cucharada de almidón de mandioca (solo para apelmazar un poco el relleno)
  • 1 lata de champiñones (o champiñones naturales)
  • 2 dientes de ajo picaditos
  • 1/2 cebolla
  • 1 cucharadita abundante de harina de arrurruz para espesar la salsa
  • 1/2 brick pequeño de nata de coco ( valdría también leche de coco espesa)
  • 1 vaso de caldo de pollo o pescado 
  • sal del himalaya
  • cúrcuma
  • ajo y cebolla en polvo
Lo primero de todo es limpiar bien los chipirones si no lo han echo en la pescadería. Quitarles la piel, vaciarlos y reservar los tentáculos. Les quitamos las aletas y las picamos finito junto con los tentáculos. Pelamos los langostinos y los cortamos pequeño. Reservamos mientras hacemos el relleno.
Para el relleno: en una sartén grande ponemos 2 cucharadas de aceite con 1 diente de ajo picado, cuando esté ligeramente dorado añadimos 1 zanahoria que previamente habremos cortado en cuadraditos muy pequeños y los champiñones también picados y salteamos unos minutos, luego añadimos los tentáculos con las aletas todo picadito, echamos un poco de sal, ajo y cebolla en polvo. Salteamos unos 5 minutos y añadimos la cucharada de almidón de mandioca, mezclamos bien y por último añadimos los langostinos y el jamón picado. Removemos unos minutos hasta que se hagan un poco los langostinos y reservamos hasta que temple un poco para rellenar los chipirones.
Mientras los vamos rellenando (yo los cierro con palillos para que no se salga el relleno), nos ponemos con la salsa.
Para la salsa: En una olla con fondo amplio ponemos la cucharada de aceite restante, con el otro diente de ajo picado, cunado esté ligeramente dorado añadimos la cebolla y una zanahoria en trozos, salteamos, añadimos sal, ajo y cebolla en polvo y un poco de cúrcuma. Añadimos el caldo, Dejamos cocer unos 15 minutos a fuego medio. Trituramos la salsa y la volvemos a poner al fuego, le añadimos la nata o leche de coco. Incorporamos los chipirones rellenos en la salsa y cocinamos hasta que cambien de color, unos 20 minutos más o menos a fuego medio. Comprobar el sabor por si queréis echar más condimento y si la salsa está muy líquida le añadimos la cucharadita de arrurruz diluida en un poco de agua fría, le damos un hervor y listo.




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Actualmente estoy empezando a seguir unas nuevas pautas de alimentación debido a una enfermedad que tengo: psoriasis. Como no tengo una gran área de mi cuerpo afectada no me había animado a empezarlo antes, ya que los primeros meses es un protocolo muy restrictivo, pero después de pensarlo mucho he decidido hacerlo no solo por la psoriasis sino por mi salud en general.

No voy a explicar en lo que consiste en sí el protocolo porque para eso ya hay muchos blogs y libros donde lo explican, pero la base de la restricción de alimentos es sobre todo para que el intestino se regenere y deje de estar permeable, que es algo que se relaciona especialmente con tener una enfermedad autoinmune, con lo cual siguiendo este protocolo debería ir remitiendo los síntomas poco a poco.
Yo personalmente creo que es algo que a todo el mundo le vendría muy bien seguir durante unos meses, porque con la vida que llevamos hoy día, el estrés, la alimentación con tanto procesado..., la mayoría de nosotros seguro que tenemos el intestino permeable ya que los síntomas son cosas que la mayoría considera como normales aunque no lo son. De echo, por ejemplo yo es una de las cosas que primero he notado, la eliminación de los gases y la hinchazón abdominal, cosas que siempre había considerado normales en mí.

Los principales síntomas que puede provocar un intestino permeable son:

  •  Problemas digestivos tales como gas, hinchazón, diarrea o síndrome de intestino irritable.
  •  Alergias o asma estacionales.
  •  Desequilibrios hormonales, tales como el síndrome premenstrual o síndrome de ovario poliquístico.
  • El diagnóstico de una enfermedad autoinmune tal como artritis reumatoide, tiroiditis de Hashimoto, lupus, psoriasis, o enfermedad celíaca.
  •  El diagnóstico de fatiga crónica o fibromialgia.
  •  Problemas del estado de ánimo y la mente, como la depresión, la ansiedad, ADD o ADHD (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).
  • Problemas en la piel tales como acné, rosácea o eczema.
  • Diagnóstico de crecimiento excesivo de cándida.
  • Alergias alimentarias o intolerancias alimentarias.
Así que ese ha sido mi motivo para empezar y probar el protocolo autoinmune y ver que tal me va.
Este protocolo restringe los primeros meses todo tipo de cereales, legumbres,huevos, lácteos, alcohol azúcares y edulcorantes, frutos secos y semillas, las solanaceas (tomate, berenjena, patata, pimiento....) y por supuesto cualquier tipo de procesado o químico.

Y yo una de las cosas que más echo de menos es la PATATA 😭, las únicas alternativas a ella son la batata y la yuca. La batata no me gusta mucho y menos en recetas saladas porque es demasiado dulce, así que solo me quedaba la yuca, que nunca había probado, como último recurso para mi felicidad. 
Tengo que decir después de probarla QUE ME DECLARO FAN INCONDICIONAL DE LA YUCA jejejeje me encantaaaa, no es patata pero el sabor es más parecido a ella que el de la batata y es muy versatil, se puede hacer frita, cocida, puré, y por ejemplo para esta especie de sustituto del pan, no es pan, pero suple bastante bien su función y es más sana.
Pues ahí va mi primera receta con ella:
  • Unos 600 gr de yuca
  • 1 plátano maduro
  • 1 ct de ajo en polvo
  • 1 ct de cebolla en polvo
  • 1 ct de sal del himalaya (el protocolo solo permite esta o la sal céltica)
  • 2 cds de aceite de oliva + alguna más para hacer a la plancha las tortitas a no ser que tengáis una buena plancha que no lo necesite.
Primero pelamos la yuca, cuesta un poco porque la piel es muy dura, lo mejor es hacer un corte a lo largo para luego ir pelándola con la mano poco a poco. Luego la cortamos en trozos y la ponemos a cocer en agua hirviendo unos 25 minutos o hasta que esté blanda. 
Cuando esté lista la escurrimos bien y la ponemos en una batidora o procesador, en mi caso la thermomix y la trituramos junto con el plátano, los condimentos y el aceite. Quedará como una especie de masa ligeramente pegajosa.
Disponemos en la encimera 1 papel de horno y ponemos montoncitos de la masa de tamaño no muy grande (para que aplastados queden como una hamburguesa algo más fina) un poco separados para que no se peguen entre ellos al aplastarlos. Ponemos encima otra hoja de papel y bien con la mano o con cuidado con un rodillo de cocina, las aplanamos un poco, que no queden ni muy gordas ni demasiado finas porque se romperían al freírlas. 
Calentamos una sartén o una plancha bien antiadherente (si es buena no necesitaría aceite sino añadir un poco) y vamos poniendo las porciones aplanadas de masa para que se doren por ambas partes. Cuidado al darles la vuelta son delicadas y se pueden romper. Según vayan estando las ponemos en un plato y las vamos amontonando. 
Una vez frías se vuelven algo más consistentes. Se pueden usar para acompañar la comida, con dos tortitas como bocadillo,si la hacemos más grande como base de pizza.....Como veis en la foto yo le puse jamón serrano sin aditivos y canónigo.
Os recomiendo probar la yuca si todavía no lo habéis echo.



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Esta receta se la copié a mi madre, que la aprendió de mi abuelo al que le encantaba. Es una manera muy rica de comer pescado, una receta sabrosa y jugosa para repetir. Además llena de nutrientes. Esta vez pongo el paso a paso jejejej porque es tan colorido y me gustan tanto que vale la pena. Uff solo ver las fotos me apetece volver a comer.

  • 1 ó 2 patatas (depende del tamaño, lo necesario para que las rodajas cubran el fondo de la olla que uséis
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 1 tomate grande (o los necesarios para hacer con sus rodajas una capa)
  • 10 boquerones o bocartes (si queréis podéis echar más y hacer la capa más gruesa)
  • Caldo de pescado (poquito, para que cubra el fondo, luego las verduras y el pescado suelen soltar su jugo)
  • sal, pimienta y ajo en polvo

La preparación es muy sencilla. Cortamos las patatas y los tomates en rodajas medias, ni muy finas ni muy gordas. Los pimientos los cortamos en tiras. Y limpiamos de cabeza y espinas los bocartes ( como si fueran para hacer en vinagre, por ejmplo) .
El caldo siempre mejor casero que ya tengáis por casa o bien como último recurso podéis usar alguna pastilla de caldo deshecha en agua caliente.


1 º paso: ponemos una capa de rodajas de patata en el fondo de la olla, por encima las tiras de pimientos. Yo aquí espolvoreo un poco de sal, pimienta y ajo en polvo
2º paso: colocamos las rodajas de tomate formando otra capa


3º paso: ponemos la capa de boquerones y añadimos otra pizca de sal, pimienta y ajo en polvo. Añadimos el caldo
Resultado final: cuando las patatas estén tiernas estará listo para comer y disfrutar.

 PD: mi abuelo y mi madre le echan también cebolla en tiras en las capas, pero como a mi no me gustan las quito.



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Para 2 personas:

  • 8 Lonchas de bacon
  • Medio calabacín
  • 1 zanahoria grande
  • 8 espárragos verdes
  • Sal, pimienta y ajo en polvo

Para la salsa

  • 1 cd Mostaza a la antigüa o tipo Dijon
  • 1 cd Miel
  • Un chorrito pequeño de vino blanco o agua


Precalentamos el horno a 200º.

Lavamos y cortamos el calabacín y la zanahoria en tiras ni muy gordas ni muy finas (como si fueran para crudités). Los espárragos los rompemos con la mano para desechar la parte que se parte por abajo.

Ponemos una olla con agua y sal a hervir, y en el momento que hierva metemos las verduras para que se cuezan ligeramente, unos 5 minutos, se terminarán de hacer en el horno.

Mientras ponemos papel de horno en una bandeja y vamos disponiendo las lonchas de bacon de forma horizontal para en cuanto esten las verduras hacer los rollitos.

Una vez cocidas las verduras las escurrimos y secamos un poco con papel absorbente, las salpimentamos y echamos un poco de ajo en polvo sobre ellas y las vamos repartiendo sobre el bacon, el cual enrollaremos, dejando la parte abierta del bacon debajo del rollito para que no se abran.

Hornear hasta que el bacon esté doradito. 

Mientras, hacemos la salsa, mezclando simplemente una cucharada de mostaza con 1 cucharada de miel y un chorrito pequeño de vino blanco o agua (esto solo es para que la salsa que suelta). La salsa solo es para decorar un poco, si lo que queréis en acompañar los rollitos con más cantidad de salsa, aumentar los ingredientes a gusto.



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Sigo intentando buscar un pan decente casero sin gluten para cuando me apetece mucho comer pan.
Este ha quedado bastante bien, lo hice con cacao y naranja en plan dulce aunque no le eché ningún tipo de endulzante. 
Próximamente modificaré algo mi receta para hacerlo salado a ver que sale, pero de momento es de los que más me ha gustado.
  • 2 huevos 
  • 5 cucharadas de de leche de almendra en polvo (vale cualquier leche vegetal en polvo)
  • 2 cucharadas de harina de trigo sarraceno
  • 2 cucharadas de harina de coco
  • 1 cucharada colmada de cacao puro
  • 1/2 naranja exprimida
  • 2 cucharaditas de levadura
  • pasas o frutos secos en trozos (opcional)
Precalentamos el horno a 200º
Batimos los huevos, añadimos el zumo de la naranja y batimos otro poco. 
Vamos añadiendo la leche en polvo,las harinas, la levadura y el cacao, y mezclando para que se incorpore todo bien. 
Por último añadimos las pasas o frutos secos si queremos y volvemos a mezclar.
Es un "pan" entre dulce por los ingredientes pero sin llegar a serlo, si lo queréis como desayuno o merienda dulce le podéis añadir a la mezcla  xilitol (2 cucharadas).
En la bandeja de horno ponemos papel de hornear untado con aceite de coco o bien una placa de silicona y vamos poniendo montoncitos de la masa, yo los hago con la cuchara especial para servir helados porque así quedan redonditos y del mismo tamaño.
Horneamos hasta que al pinchar salga el cuchillo limpio, unos 20 minutos tardaron los míos.


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Nunca me ha gustado especialmente el brócoli o brécol pero después de hacer esta receta lo compraré más a menudo para repetirla porque está espectacularmente buena. 
Las cantidades que voy a poner darían para 4 raciones normales que se podrían acompañar por ejemplo con un caldito o una ensalada de primer plato o bien si coméis como mi jefe dará justo para 2 raciones jajajajaj. Para que os hagáis una idea del tamaño está echo en un molde de silicona para bizcocho de 25 cm de diámetro.
  • 1 brócoli 
  • 1 batata
  • 1/2 calabacín (era lo que me quedaba, podéis poner 1 entero tranquilamente sino es muy grande)
  • 3 huevos camperos y ecológicos siempre mejor 
  • 1 vaso de leche si tomáis lácteos o bien leche vegetal, en este caso de soja o avena, porque las demás suelen tener un sabor natural más dulzón que no queremos en esta receta.
  • 4 Lochas de bacon o tiras de bacon (este ingrediente se puede cambiar por jamón tanto york como serrano, cecina, pollo o lo que más os apetezca o se podría omitir si queréis echar solo verdura)
  • queso rallado de cualquier tipo (siempre mejor de cabra u oveja como sabéis, o bien alguna opción vegetal sino consumís lácteos) Este ingrediente es importante en esta receta , yo creo que es lo que la hace tan rica.
  • sal, pimienta y ajo en polvo.

Ponemos a hervir agua con sal en una olla mediana. Mientras arranca a hervir lavamos el brócoli y separamos en arbolitos, pelamos la batata y la cortamos en daditos pequeños lavamos el calabacín y los cortamos también en cuadraditos pequeños. 
Cuando el agua hierva echamos el brócoli y la batata y lo dejamos hasta que estén blandos pero firmes (el brócoli se hace antes así que se sacará antes que la batata).

 Escurrimos un poco, cortamos más pequeño el brócoli y ponemos ambas verduras en la bandeja o molde de horno que vayamos a usar junto con el calabacín ( el calabacín también podría cocerse antes pero como es más tierno yo creo que se hace suficiente directamente en el horno). Las mezclamos y repartimos un poco por la bandeja.
Añadimos el bacon cortado en tiras pequeñas o cuadraditos.

En un bol ponemos los huevos y los batimos un poco, añadimos la leche, un puñado de queso rallado, sal, pimienta y ajo en polvo a gusto. Lo mezclamos bien y lo echamos por encima de las verduras, mezclamos para que todo quede repartido más o menos por igual y ponemos un poco más de queso rallado por encima para que se gratine.

Horneamos a unos 190º, yo lo dejé unos 20 minutos porque no tenía más tiempo, quedo jugosito, si lo queréis más firma y cuajado dejarlo unos 40 minutos. 
Así es como quedó por dentro: 


Se puede comer tanto caliente como frío, a mi personalmente me gusta más calentito y recién echo.
Es un pastel que permite mil opciones, se pueden usar otro tipo de verduras como zanahoria, pimientos, calabaza, alcachofa, coliflor, espinacas, setas....


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Esta receta la hacemos a menudo en el trabajo, ya que es rápida de hacer y no necesita casi nada de elaboración, además de porque está bueníiisiiiima. 

Se puede hacer en forma de ensalada como la presento hoy aquí, o si lo queréis algo más elegante por ejemplo para un evento especial con invitados o simplemente porque os guste mejor presentado, se puede hacer en forma de tomates rellenos, llevaría exactamente lo mismo pero en vez de trocear los tomates, los vaciamos, mezclamos la pulpa con el resto de ingredientes y rellenamos los tomates, un golpe de horno de unos 10 minutos y listo.

Ya sabéis que no soy mucho de medir ingredientes y casi todo lo echo a ojo así que os pongo la cantidad que llevaría más o menos una ración y luego vosotros simplemente aumentáis la cantidad si fuera para más personas.


  • 1 tomate durito
  • 1 lata de atún al natural ( también puede ser en aceite de oliva escurrido)
  • 1/2 aguacate
  • unas 10 aceitunas negras
  • un trozo de queso de cabra tipo roquefort ( serán unos 30 gr lo que yo uso)
  • sal, pimienta y ajo en polvo (esto siempre a gusto del consumidor, no echéis mucha sal porque el atún y el queso ya son salados, vale más quedarse corto y luego añadir que pasarse ;) )
La elaboración más fácil no puede ser, simplemente en picar el tomate, el aguacate, las aceitunas y el queso y mezclarlo con la lata de atún. Salpimentamos y añadimos ajo en polvo a gusto. Y por último, lo metemos 1 minuto o 2 al microondas, o si no usáis microondas 10 minutos al horno, simplemente para que se derrita un poco el queso y al mezclarlo se reparta bien con todo lo demás.



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Ricaaaaaa, no pensé que con una base tan sencilla y sin gluten me iba a gustar tanto esta pizza, se ha convertido en un fijo en mi alimentación para por lo menos 1 vez por semana. La receta es para 1 persona, se puede hacer pizzas así individuales o bien aumentáis la cantidad de ingredientes de la base para hacerla más grande, tener en cuenta que no tiene gluten con lo cual la masa no es tan manejable, hay que tener cuidado para que no se pegue, por eso como veis no queda un círculo muy perfecto XD. 

  • 5 cucharadas de harina de avena sin gluten
  • 1 clara de huevo
  • 1 sobre de gasificante
  • agua (la que necesite la masa)
  • un trozo de berenjena en rodajas
  • 1 lata de tomate natural triturado o en trozos
  • 150 gramos de carne picada
  • un poco de cebolla fresca o crujiente
  • orégano


Primero hacemos la masa ya que hay que dejarla reposar un rato (yo la dejé sobre 1 hora). Mezclamos la harina de avena, con el gasificante y con la clara y le vamos añadiendo agua muy poco a poco, como es poca cantidad de harina no necesita mucha agua, tiene que quedar espesita y pegajosa. Lo metemos a la nevera a reposar sobre 1 hora. Cuando lo saquemos la harina habrá absorbido bastante el agua y será más manejable. Os podéis ayudar con un poco de aceite en las manos para que no se pegue tanto y darle forma de bola.

Ponemos la masa sobre papel de horno en la bandeja y la estiramos con mucho cuidado, embadurnando ligeramente el rodillo con aceite y harina. No intentéis estirarla demasiado porque se pegará al rodillo. Metemos al horno a unos 180 º unos 10 minutos para que se cocine. Dándole una vuelta si es necesario a la mitad si veis que vuestro horno no dora igual por las dos partes.
La sacamos y le ponemos por encima los ingredientes que queramos, en mi caso fue una base de tomate natural a trozos que freí en una sartén con sal, pimienta y ajo en polvo, hasta que se redujo el agua que tiene el tomate. Luego añadí rodajas de berenjena, carne picada y un poco de cebolla crujiente y orégano espolvoreado.

Otra vez al horno hasta que la carne y la berenjena se hagan.

Consejo: la berenjena tarda en hacerse, me quedó un poco cruda, lo mejor es cortarla finita y ponerla ya antes, junto con la primera hornada de la base, o bien hacerla primero a la plancha y luego añadirla a la pizza.



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Esta es una de esas recetas que inventas sobre la marcha cuando necesitas algo dulce pero no quieres o no puedes comer los chocolates y postres habituales. Cuando me pasa eso rebusco en la nevera que me puede servir para improvisar algo sano y que calme mi ansiedad de chocolate y surgen cosas como estas que a veces son un desastre y otras veces una maravilla.

En este caso, por lo menos para mí es una maravilla jajajjaja puesto que me encantó tanto la textura como el sabor y es difícil solo probando adivinar que lleva porque los ingredientes usados no son los típicos de un postre.

Lo llamé pudding porque no se como llamarlo exáctamente, la textura a mí me recuerda a la de un pudding espesito. Así es como queda:

Con estas cantidades que voy a poner me salió esta copa grande, para mí fueron 2 raciones porque es contundente. La fruta se puede cambiar a gusto de cada uno.



  • 3 claras de huevo
  • 1/2 calabacín 
  • 1 taza (de esas que caben unos 250 ml de líquido) de garbanzos cocidos 
  • 1 cucharada grande de cacao puro
  • 2-3 cucharadas de xilitol ( esto depende del dulzor que queráis, yo puse 2 abundantes y me gustó. También lo podéis cambiar por stevia, yo no la uso mucho porque no me gusta su sabor)
  • 1/2 sobre de gelatina neutra o agar-agar(esto es opcional, sin gelatina está rico también pero con ella la textura es más compacta, yo lo prefiero)
  • la ralladura y el zumo de 1 mandarina ( valdría naranja)
  • 1/2 vaso de leche de coco o arroz o alguna vegetal que os guste(recordar siempre sin 
  • canela a gusto


Rallamos el calabacín y lo escurrimos bien apretándolo para quitarle el exceso de agua que suelta. Lo mezclamos con la taza de garbanzos y trituramos hasta que quede una masita, da igual que se noten pequeños trocitos. Añadimos a la mezcla el cacao, la ralladura y el zumo de la mandarina y canela a gusto.
Batimos las claras a punto de nieve con el xilitol, no hace falta que estén batidas muy compactas, y cuando estén listas le añadimos la mezcla anterior y lo mezclamos con movimientos envolventes para no bajar demasiado las claras. 
En este momento podéis mirar si os gusta así la textura o sería el momento de añadir la gelatina o el agar-agar. Yo usé en polvo y lo deshice en medio vaso de leche de coco y arroz, luego lo añadí a la mezcla anterior, mezcle bien y a la nevera por lo menos un par de horitas. Yo lo suelo hacer la noche antes para comer por la mañana.
Se puede acompañar con fruta de cualquier tipo, frutos secos, topping de coco, chocolate...... lo que más os guste. Yo en este caso usé fresas. 

Esta receta es apta para DMAF1 Y DMAF3. Ideal para el desayuno.


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